Mejor historia de minería: Expedición de verano de una ecóloga al Lejano Oriente de Rusia

Nuestra “Mejor historia de minería” siguiente tiene como protagonista a Carlie Stransky, Ecóloga de Kupol, quien nos narra sobre su trabajo en una expedición de un mes a la Estación de Investigación Biológica de Chaun, ubicada en el Delta de Chaun, en una isla remota del Lejano Oriente ruso. Esta historia enfatiza el importante papel que está jugando Kinross en la migración de aves y la investigación ecológica de la localidad.

“Tres estudiantes de biología de la North-East State University (en Tennessee, Estados Unidos) y yo programamos un mes para trabajar en la Estación de Investigación Biológica de Chaun, un campamento aislado en la Isla Ayopechan en el Delta de Chaun. Los estudiantes, patrocinados por Kinross, trabajarían con Diana Solovyena, científica investigadora principal del Instituto de Problemas Biológicos del Norte.

Mi viaje comenzó con una mochila a mi espalda, cargada de equipos de subsistencia en terreno para un mes. Cuando bajé del helicóptero, dediqué un momento a contemplar el entorno que me rodeaba. Estaba en la ribera del Río Pucheveem cerca de varias cabañas de madera, a aproximadamente 10 kilómetros de distancia, y en el otro lado podía observar varias montañas. Conocí a parte del equipo con el que compartiría las próximas 4 semanas y de inmediato nos dispusimos a descargar las donaciones de Kinross, que incluían suministros y alimentos para el campamento, los que llevamos a la cabaña principal.

Esta estación de investigación es una de las 17 que hay en todo el Ártico y forma parte del proyecto “Red demográfica de aves de costa del Ártico”. Con el apoyo de la Wildlife Conservation Society, el proyecto ayuda a comprender las respuestas al cambio climático de especies que migran al Ártico desde todo el mundo. Desde el año 2010, Kinross ha ayudado a hacer posibles estos estudios proporcionando vuelos a la estación desde Magadan y Pevek, suministro de alimentos e incluso, un dron. Este año fue el primero en que Kinross envió un equipo de estudiantes voluntarios para colaborar en los estudios.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) proyecta una pérdida consistente de tundra en Alaska, pero un hábitat de tundra persistente en Chukotka. Esto enfatiza la necesidad de incorporar la región de Chukotka a los programas de conservación a largo plazo de nidos de aves. Chukotka ofrece un área de cría de verano vital para especies de aves que pasan el invierno en países como Sudáfrica, China y Australia. Al comprender el crecimiento de la población y la salud de estas aves los científicos pueden entender mejor las condiciones ambientales de todo el mundo.

En el mes de julio, los estudiantes y yo contábamos con electricidad limitada y no teníamos conexión a Internet. Libres de las distracciones del “mundo exterior”, nos mantuvimos ocupados caminando un promedio de 12 kilómetros por día estudiando la supervivencia de los nidos, anillando aves, recolectando muestras de sangre para análisis de ADN y realizando recuentos de especies. Además, los tres tuvimos la oportunidad de conocer mejor el área local y participamos en actividades extracurriculares, como un paseo de pesca, senderismo de montaña y una visita a la aldea local, Rytkuchy.

Jamás olvidaremos esta experiencia”.

Carlie monitoreando un nido de cisnes de Bewick

Diana Solovyeva, científica principal, y Sergey Vartanyan, paleogeógrafo, observan un nido de colimbos del Pacífico en la foto inferior derecha, tomada de una grabación hecha con el dron donado por Kinross. El dron permite al equipo efectuar sondeos en lugares de difícil acceso, como islas, sin el riesgo de atraer a posibles depredadores al sitio.

Carlie (al centro, vistiendo chaqueta roja) en la cima del Monte Neitlin con los demás estudiantes